No sólo se trata de sembrar en los niños y más jóvenes el amor al libro y el hábito de
la lectura. Se impone que al crecer estar atentos, sobre todo con la adolescencia, a que no se adquieran otros hábitos que hagan olvidar el placer de leer. Hacen falta tender puentes entre la lectura juvenil y la adulta. Esforzarse por darles a conocer magníficas obras y autores que, favorecen el conocimiento de la realidad con la que se enfrentan, ayudan a descubrir la vida y animan su quehacer diario, sin sentirse obligado a ello. Las nuevas tecnologías, las publicaciones digitales y los libros electrónicos, sin dudas, deben representar pasarelas y medios para el fomento de la lectura. Véase: A la conquista de los lectores perdidos. Publicado el 3 de enero de 2009. En el diario: EL PAÍS.. Para profundizar más, se recomienda leer el Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros en 2008, que mantiene la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE).
Julio 9, 2009
A la conquista de los lectores perdidos.
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